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¿Qué significa ser valiente?

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  El acto más valiente ¿Qué significa ser valiente? ¿Alguna vez se lo preguntaron?   A lo largo de mis experiencias, y sobre todo, al vivir la vida,   muchas veces confundimos el verdadero valor de la valentía. Durante mucho tiempo creí que la aprobación externa era primordial.   Sin embargo, la vida me llevó lentamente a reconocerme,   a mirarme con compasión y, sobre todo, con amor. Inconscientemente, aprendí a convertirme en mi propia enemiga,   a cultivar hábitos que no me hacían bien,   a dejar que manejaran mi vida hasta llevarme a una ausencia de mí misma. Cuando me di cuenta de que generaba rechazo propio al no validarme,   no supe de dónde venía ese hábito.   Pero lo real es que hoy estoy despierta.   Corto con esos patrones y comprendo que soy la protagonista de mi historia. Como me veo yo, me ve el universo entero.   Hacia donde vaya mi vida, es un reconocimiento mío....

Carta a todas las que fui

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  Carta a todas las que fui Hoy me escribo a todas las que fui.   A las que marcaron ausencias, vacíos, dolores,   y también a las que cargaron con el abuso físico y emocional. Hoy, a la distancia,   luego de este gran viaje interno,   comprendo mi soledad.   Y aprendí a amarme. El amor me engrandece, me honra   y me hace merecedora de todo lo maravilloso   que habita en mí. Soy creatividad,   soy remanso,   soy río,   soy agua,   soy fuego. Sobre todo, soy humana.   Y esta mujer y esta niña que habitan en mí   hoy las honro con las mejores semillas   que la vida me provee: la fe,   la sabiduría,   el coraje,   la valentía,   el amor,   la grandeza   y la humildad. Todas soy yo.   Y como adulta, mi niña jamás estará sola. Caminaremos juntas,   aunque a veces separad...

La razón

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  La razón que habita dentro Entender cuál es la razón de la existencia es una pregunta que me acompaña. Y es justo en esa búsqueda donde comprendo que vinimos a aprender de esta vida, a recorrer los rincones del alma. En ese viaje resurgen estratos de historias, fragmentos míos y de otros. Es ahí donde me enfoco y me libero de lo que no me corresponde, pero no sin antes agradecer por este nuevo desafío de mi existencia biológica. Cada vez siento con más fuerza una amplificación increíble: mis memorias, las de mis ancestros, lo espiritual, lo psicológico, lo corporal… ¿Y quién sabe hasta dónde llega este fractal de mi propio despertar? Liberar lo que no me pertenece se ha vuelto un acto de honestidad vital. La mente humana a veces nos dirige hacia la victimización, culpando a otros de nuestros errores. Sentirse liberado solo a medias, sin responsabilizarse plenamente de los actos o las palabras, es una trampa. Es en ese punto donde todo se pone en cuestión: ¿me amo?, ¿me respeto?, ...

Historias

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  El legado, la aceptación y el camino propio Todo lo que nos pasa muchas veces tiene un sentido más profundo. Desde que nacemos, somos genuinos, con dones únicos por experimentar. A medida que crecemos, la familia, el entorno y la sociedad nos van moldeando como piezas para ser utilizadas, desprovistas de sentir la vida y, sobre todo, de habitar nuestra propia existencia. Nuestros padres llegan con heridas no reconocidas, tapadas, negando el dolor que sienten. En mi caso, las historias familiares de abandono, falta de amor e injusticia no fueron casuales. El encuentro entre mis padres, con sus historias tan parecidas, tampoco lo fue. ¿Cómo podrían gestionar su maternidad y paternidad si sus infancias estaban rotas y llenas de un desamor inimaginable? Sin embargo, cada uno hizo lo que pudo, heridos, pero con ganas de vivir una nueva historia, su historia. Tanto mi madre como mi padre continuaron este viaje de formar una familia. Al nacer yo, sus vidas se transformaron. Hicieron lo ...

Abuelazgo

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  Hoy, mientras jugaba con mi nieta Hoy, mientras jugaba con mi nieta, me inundaron emociones y sensaciones llenas de magia. Junto a ella estoy resignificando el abuelazgo. Ahora, jubilada, dosifico mi tiempo y disfruto de todo lo que amo. De pronto, me invadió un recuerdo de mi niñez, cuando vivía en una casa muy antigua, con pisos de muchas habitaciones largas y angostas. Las celosías hacían de ventanas y puertas. Ahí vivíamos junto a la familia paterna. Hoy recordé cuando subía al último piso, donde vivía una abuela de largos cabellos canosos, siempre con delantal y olor a comida. En su pequeño cuarto había aromas dulces. Con mi corta edad —pues comencé a caminar a los nueve meses—, iba sola a su hogar. En él había una pequeña cama, una mesa, una silla, y lo que más me llamaba la atención: una ventana redonda sobre aquel último piso de estilo francés. Desde allí podía observar la majestuosa ciudad de Buenos Aires. Enfrente estaba —y sigue estando— el Teatro San Martín. El edific...