La razón
La razón que habita dentro
Entender cuál es la razón de la existencia es una pregunta que me acompaña. Y es justo en esa búsqueda donde comprendo que vinimos a aprender de esta vida, a recorrer los rincones del alma. En ese viaje resurgen estratos de historias, fragmentos míos y de otros. Es ahí donde me enfoco y me libero de lo que no me corresponde, pero no sin antes agradecer por este nuevo desafío de mi existencia biológica.
Cada vez siento con más fuerza una amplificación increíble: mis memorias, las de mis ancestros, lo espiritual, lo psicológico, lo corporal… ¿Y quién sabe hasta dónde llega este fractal de mi propio despertar? Liberar lo que no me pertenece se ha vuelto un acto de honestidad vital.
La mente humana a veces nos dirige hacia la victimización, culpando a otros de nuestros errores. Sentirse liberado solo a medias, sin responsabilizarse plenamente de los actos o las palabras, es una trampa. Es en ese punto donde todo se pone en cuestión: ¿me amo?, ¿me respeto?, ¿hago lo que deseo? ¿O estoy cumpliendo los deseos de otros?
Estas preguntas me llevan a viejas creencias que hoy, en mi adultez, reconozco como limitantes. Me doy cuenta de que el sentido de mi vida, de mi existencia, está dentro de mí, jamás afuera. Ni siquiera en ese bello jardín o bajo la sombra del gran árbol.
Pensarse, sentirse, es despertar a una nueva y sana convivencia, propia y con los demás. Muchos no entenderán lo que siento, y tampoco me molesta. Yo sé lo que sé, y me basta.
Inmersa en esta gran paradoja de mi existencia, en estos años que vivo, en realidad existo. Y cuando existo plenamente, mi vida toma conciencia absoluta de mi ser. Es entonces cuando el amor se revela como el gran motor de todo lo que creo.
**18/9/2024**
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